domingo, 15 de octubre de 2023

ARGENTINA no tiene soberanía monetaria:

 

Argentina va camino a una inflación superior al 180% para este 2023, tiene una tasa de pobreza superior al 40% y un desajuste monetario brutal que se refleja en que el dólar no oficial, el más acercado a la realidad, cotiza a mucho más del doble de lo que indica el artificial tipo oficial. 

Se suele decir que dolarizar es imposible, cuando países como El Salvador o Ecuador lo han hecho con éxito. Cuando ese argumento no funciona, se repite que Argentina ya probó la dolarización y terminó en un corralito.

No es así…

Argentina nunca dolarizó, lo que se hizo fue un engaño de tipo de cambio que equiparaba el peso con el dólar con un tipo de cambio de partida irreal. Así, a medida que pasaba el tiempo y la emisión de pesos superaba la entrada de reservas -dólares- terminó por generarse un agujero monetario y un desajuste bancario que terminó en un corralito y la aparición de nuevas monedas, siempre bajo la peligrosa idea de que el problema de Argentina es no perder la soberanía monetaria. Una soberanía monetaria que hace años que ha perdido porque nadie demanda el peso.

La realidad es otra…

El peso es una moneda fallida. Por mucho que se obsesionen unos y otros gobiernos por intentar mantener una moneda propia, el hecho inapelable es que desaparecen (australes, pesos,  patacones, etc.) porque no hay gobierno dispuesto a reconocer que emite muchísima más moneda de la que se demanda internamente y que no tiene credibilidad ni demanda internacional. 

En Argentina, hoy, no sabemos cuántos tipos de cambio del peso hay, y todos son artificiales. Solo se puede decir que el dólar blue es lo más parecido a un tipo de cambio real que refleje la demanda y oferta de moneda. Un país con más de un tipo de cambio, es un país con una moneda falsa y fallida. 

A la destrucción monetaria generada hay que añadirle que el Banco Central incluye una enorme bomba de relojería monetaria con la deuda remunerada (leliqs, pase) que supera el 12% del PIB. La base monetaria incluidos esos Leliqs, una bomba de emisión a futuro y mayor inflación, ha aumentado un 1.050% en cinco años. 

Dolarizar es más que viable. Es completamente necesario porque la moneda nacional, el peso, es una moneda fallida. No se puede solucionar con paños calientes. Lo sabe cualquier ciudadano argentino, que intenta convertir en dólares todo lo que pueda ante la evidencia del desastre monetario que impone el gobierno.

Para dolarizar se debe solventar el agujero monetario de los Leliqs y Pase y el desfase cambiario. Estamos hablando de una devaluación real de más del 100% si se mantiene el exceso fiscal, que es el origen de todos los males monetarios en Argentina. Efectivamente, el Banco Central no imprime masivamente por casualidad, sino porque el estado entra en déficits masivos que financia con nueva emisión monetaria en una moneda que nadie quiere, dentro y fuera de Argentina.

Por eso la dolarización solo es una cara de la moneda. Hace falta un ajuste fiscal en un país que ha duplicado el gasto público sobre PIB en quince años, un gasto clientelar y político innecesario.

Se necesitan también otras reformas urgentes y de gran calado.

Argentina tiene una aberración económica que son los controles de capitales y el desastroso cepo cambiario, que supone ahogar a los exportadores y eliminar potencial económico del país. Con la obsesión de confiscar los pocos dólares que entran en la economía, el gobierno asfixia a los sectores exportadores y hunde la propia economía. Por ello, la apertura total de la economía argentina, una de las más intervenidas y con más restricciones de la OCDE, para que se recupere la entrada de dólares. Hablamos de un país rico y tradicionalmente exportador abocado al desastre y que tiene un enorme déficit comercial cuando debería generar superávit.

El cepo cambiario es la evidencia de un modelo económico fallido e intervencionista: Intentar confiscar los pocos dólares que llegan a la economía en vez de maximizar la entrada de reservas con una política abierta al mundo.

Argentina no tiene soberanía monetaria. Nadie quiere el peso, incluso dentro del país. El gradualismo no funciona porque en pocos años regresa el populismo y vuelve a disparar los desequilibrios fiscales y con ellos, los monetarios.

Para terminar estimados lectores, ignorar que el peso es una moneda fallida y que cualquier intento de mantenerlo es inútil como hemos visto tantas veces en los últimos años es empobrecer aún más a los argentinos, que sufren en su salario y sus ahorros las ocurrencias populistas del gobierno. Hay que dolarizar urgentemente. De verdad, no inventándose un falso cambio peso-dólar. 

Muchas gracias y hasta la próxima.

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Fuente: Daniel Lacalle


domingo, 1 de octubre de 2023

DOLARIZAR, Viable y Urgente:

 

El debate sobre la dolarización de la economía argentina suele centrarse en su viabilidad y en la pérdida de “soberanía monetaria”, pero suele olvidarse el factor más importante: El peso es una moneda fallida e inviable. Este factor clave se ignora en Argentina porque se ha generalizado la visión de que “sube el dólar” cuando la realidad es que se desploma el peso. 

¿Por qué es el peso una moneda fallida? 

Primero, en Argentina no sabemos cuántos tipos de cambio tenemos y todos son falsos. Solo se puede decir que el dólar blue es lo más parecido a un tipo de cambio real que refleje la demanda y oferta de moneda. Un país con más de un tipo de cambio es un país con una moneda falsa y fallida. Porque no respeta el sistema de precios.

Segundo, la demanda internacional y doméstica de pesos es prácticamente inexistente y desde luego muy alejada del aberrante aumento de la base monetaria. Según publica la Fundación Libertad y Progreso, la demanda de pesos es la más baja en 20 años y lleva cayendo sin pausa desde 2020, mientras, en ese mismo periodo, la oferta monetaria se ha multiplicado por cuatro. Desde 2018, según el Banco Central de la República Argentina, la base monetaria ha aumentado un 443% y en diez años más de 1.961%.

Tercero, el Banco Central incluye una enorme bomba de relojería monetaria con la deuda remunerada (leliqs y pase) que supera el 12% del PBI. La base monetaria incluidos las Leliqs, una bomba de emisión a futuro y mayor inflación, ha aumentado un 1.050% en cinco años. Los ciudadanos de toda Argentina saben que el poder adquisitivo de su moneda va a desplomarse ante el constante ataque que supone una política monetaria extractiva y confiscatoria.

Un país donde en cualquier comercio te ofrecen un descuento de hasta el 30% si pagas en efectivo porque saben que van a perder dinero en el periodo hasta que reciben el dinero del banco es la demostración de una moneda fallida.

¿Es viable dolarizar?

Por supuesto. De hecho, los ciudadanos argentinos ya dolarizan todo lo que pueden para escapar de la apisonadora monetaria gubernamental. Lo que no es viable es mantener el peso.

Para dolarizar hay que solucionar el agujero monetario de los Leliqs y Pase y el desfase cambiario. Para ello hay que llevar a cabo una reforma que, en el menor tiempo posible, permita eliminar el cepo cambiario y todas las barreras a la exportación. Es decir, abrir la economía argentina para llenar el país de reservas (dólares), algo que no es difícil siendo un país rico y con enormes oportunidades.

El cepo cambiario es la evidencia de una moneda fallida; intentar confiscar los pocos dólares que llegan a la economía en vez de maximizar la entrada de reservas con una política abierta al mundo.

Dolarizar es también eliminar trabas fiscales y administrativas. Los gobiernos de Argentina tienden a ignorar que la autarquía y el aislamiento solo generan miseria. Para eliminar el incentivo perverso del Banco Central de Argentina de continuar monetizando un gasto público inviable, hay que llevar a cabo un ajuste radical del gasto político e innecesario. 

Casi el 20% del presupuesto se destina a muchas partidas que esconden gasto clientelar y político que puede y debe reducirse. 

En Argentina hay más de un 8% del PBI en el presupuesto de gasto que no tiene que hacerse por parte del Estado, con la corrupción y desplome del peso que supone. 

Un ajuste así llevaría al país a superávit fiscal, permitiendo la dolarización inmediata. 

Adicionalmente, es una aberración económica que Argentina, un país que tiene casi todo lo que demanda el mundo, acumule un enorme déficit comercial en el primer semestre de 2023. El déficit comercial del primer semestre supera los 4.368 millones de dólares. Es intolerable que un país rico y con enorme potencial vea sus exportaciones desplomarse un 24,7% por la errada política fiscal y monetaria del gobierno, que hace que exportar sea inviable económicamente. Hablamos del déficit comercial más elevado para un primer semestre desde el año 2018 cuando Argentina debería estar publicando récord de exportaciones.

Un cambio radical en las políticas intervencionistas a nivel fiscal y monetario llevarían al país a superávit comercial y fiscal, generando riqueza y mejora del poder adquisitivo de las partes del presupuesto que no se deben tocar, como Seguridad Social y jubilación. De hecho, con la entrada de reservas y el control monetario, esas jubilaciones y ayudas valdrían mucho más en poder adquisitivo.

¿Perder la soberanía monetaria?

La pregunta que debemos hacernos es…

¿Para qué se quiere soberanía monetaria?

La supuesta soberanía monetaria en Argentina solo ha servido para empobrecer a la población y hundir el peso. Es más, la soberanía monetaria se ha perdido hace mucho tiempo con la antes mencionada política monetaria extractiva. Es duro decirlo, pero el gobierno y Banco Central de Argentina no tienen credibilidad ni demanda como emisores de moneda y, por lo tanto, tampoco soberanía. Usted pensará que eso cambiaría con otro gobierno, pero la evidencia nos muestra que el desajuste monetario vuelve a desbocarse en cuanto vuelven las políticas populistas.

El problema de la soberanía monetaria es que significa darle el poder sobre la emisión de moneda a los que se benefician de su destrucción, ya que la devaluación constante convierte a los ciudadanos en rehenes y cautivos del poder político. Es muy fácil prometer enormes subvenciones con dinero que no se tiene y emitirlo masivamente, porque luego le echan la culpa de la inflación a los supermercados y se presentan como la solución al problema creado por los propios políticos populistas. La destrucción monetaria no es una fatalidad, es una política que busca absorber la riqueza de la economía a favor del poder político, que se enriquece de manera exponencial y, por supuesto, en dólares.

Para terminar estimados lectores, dolarizar es la única manera de parar la espiral de empobrecimiento inflacionista que han impuesto los gobiernos populistas. No dolarizar significa más pobreza y más inflación.

Muchas gracias y hasta la próxima.

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Fuente:
Fundación Libertad y Progreso
Dr Daniel Lacalle


domingo, 24 de septiembre de 2023

EL PROBLEMA de Argentina no es Milei.

 

El Banco Central de Argentina no devalúa el peso por la victoria de Javier Milei en las primarias. El Banco Central de Argentina y el gobierno peronista llevan devaluando el peso y hundiendo la moneda desde hace años.

Argentina no se enfrenta a una ola “antisistema” o “ultra”. Ya la tienen. Se llama política monetaria y fiscal extractiva y confiscatoria. Política monetaria “inclusiva”, la llamaba Axel Kicilloff, el ministro de economía de Cristina Fernández de Kirchner.

La política de intervencionismo máximo, expolio fiscal y monetario ha hundido Argentina y dejado al Banco Central sin reservas.

El peso ha perdido más de un 90% de valor contra el dólar desde que gobierna Alberto Fernández y la inflación en Argentina ya supera el 120% anualizado, con un 39% de pobreza.

En los años de Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández se generó un aumento de la base monetaria completamente descontrolado. El gobierno de Macri, que asumió entre los dos, cometió el error de pensar que medidas graduales y suaves iban a parar la brutal espiral inflacionaria, sobre todo porque no consideró la evidencia de la bomba de relojería dejada por Fernández de Kirchner en compromisos de emisión monetaria futura vía emisiones de deuda a corto plazo a tipos muy elevados (los llamados Leliq, Lebac y Pases). Esa deuda remunerada del Banco Central creció durante los años de Cristina Fernández de Kirchner en 22 mil millones de dólares equivalentes, mientras que, durante el gobierno de Macri, se redujo en 26 mil millones. Esa deuda “remunerada” es emisión monetaria futura e inflación asegurada.

El gobierno de Alberto Fernández, hoy, deja una bomba de Leliq y Pases emitidos que superan el 12% del PIB, es decir, una gigantesca devaluación del peso garantizada ya que los pasivos del Banco Central superan en varias veces las reservas.

Según los datos publicados por el Banco Central de la República Argentina en agosto de 2023, Argentina ha llevado a cabo la mayor emisión monetaria de la región, solo superada por Venezuela. La Base Monetaria aumenta un 46,2% anual, un 117,2% en dos años, un 172% en tres años. La base monetaria incluido depósitos y los Leliq antes mencionados aumenta un 392,6% en tres años. Una salvajada.

El peronismo, además, ha implementado el más dañino “cepo cambiario” que drena de reservas a los sectores exportadores y les obliga a convertir sus dólares a tipos de cambio ficticios. Un expolio que ha hundido la llegada de reservas al país y ha dejado al banco central quebrado y sin dólares.

Con la creación del llamado «dólar soja», un tipo artificial para que los productores agropecuarios liquiden divisas, en Argentina no sabemos cuántos tipos de cambio hay en la actualidad.

¿Cómo puede un país tener más de un tipo de cambio contra una divisa?

La respuesta es sencilla. Todos esos tipos de cambio impuestos por el gobierno son formas de expropiación de la riqueza para confiscar los dólares de los exportadores y ciudadanos a un valor irreal.

Los diferentes tipos del dólar en Argentina tienen un denominador común: El gobierno expropia a los receptores de esos dólares con un cambio contra el peso que el propio gobierno no encontraría en ninguna transacción en el mercado abierto.

Esta locura monetaria financia un gasto clientelar y político descontrolado, ya que el Estado argentino no se puede financiar vía deuda al no existir confianza en su solvencia como emisor y su intención de repago, ya que ha hecho impago en varias ocasiones.

En Argentina, en 13 de las 23 provincias el empleo estatal es mayor que el privado. El Estado aumenta el gasto público más que los ingresos y que la inflación y lo financia imprimiendo muchos más pesos con lo que crea más pobreza y mayor inflación. Mientras tanto, la fiscalidad implementada con el peronismo es una de las más confiscatorias de la región, llegando al 106% de sus ganancias para una pyme que pague todos sus impuestos.

 Así, el gobierno lanza enormes partidas de subvenciones en una moneda que pierde su valor constantemente y se presenta a sí mismo como la solución al problema creado por su política fiscal y monetaria. “Regala” dinero que imprime masivamente y no tiene valor. El resultado: 18 millones de pobres.

Muchos grandes economistas argentinos han analizado en detalle la importancia de dolarizar para terminar con esta espiral de incentivos perversos que lleva a que el gobierno haga a los ciudadanos más dependientes emitiendo una moneda sin valor ni demanda. Desde Nicolas Cachanosky a muchos otros recuerdan que Ecuador, Panamá o El Salvador dolarizaron con éxito y que el problema de Argentina no es dolarizar, sino la evidencia de que tienen una moneda inviable y fallida. Argentina ya está dolarizada en gran parte porque los ciudadanos huyen de la moneda local.

¿Y por qué no vale nada el peso?

Porque el gobierno y el Banco Central llevan años hundiendo el poder adquisitivo de la moneda con una política monetaria destructiva, basada en un aumento descontrolado de oferta monetaria con una demanda nacional de pesos doméstica en mínimos históricos, lo que determina un destrozo monetario.

El peso es, de nuevo en 2023, una de las peores monedas del mundo contra el dólar norteamericano. Y todavía la gente se pregunta por qué la inflación es de más del 100%.

No existe precedente similar a la destrucción de la moneda del gobierno argentino en la región. Solo Venezuela o Cuba tienen un colapso inflacionario similar.

No, Argentina no se enfrenta al abismo porque llegue Milei -si llega- a la presidencia. Argentina, un país rico y con enorme potencial, está ya en el abismo y ya sufre las políticas antisistema y “ultras”. Igual que el chavismo en Venezuela, se ha hundido la moneda y al tejido productivo para disparar el gasto clientelar y convertir al país donde los salarios y ahorros de los ciudadanos son confiscados vía altos impuestos directos e indirectos y el impuesto inflacionario.

Para terminar estimados lectores, Argentina debe implementar políticas fiscales y monetarias serias para alcanzar su enorme potencial. El problema de Argentina no es Milei. El problema es que han aplicado punto por punto la política fiscal y monetaria mal llamada “progresista” “con mirada expansiva” que nos condujo al “abismo” que es donde estamos hoy.

Muchas gracias y hasta la próxima.

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Fuente:
El Cato.org
Dr Daniel Lacalle


domingo, 17 de septiembre de 2023

EL SOCIALISMO del Siglo XXI arruinó a Argentina:


 

Argentina es un país rico y con enorme potencial. Su capital humano es elevado y tiene todo lo que demanda el mundo. Sin embargo, hoy, Argentina es un país arruinado, con más de 18 millones de pobres y una inflación que supera el 100% interanual, una moneda fallida y un banco central casi sin reservas.

¿Cómo se puede arruinar a un país rico?

Manual del socialismo del siglo XXI:

Primero, gasta sin control y dispara la contratación pública. En el 57% de las provincias argentinas hay más empleo público que privado. Entre 2007 y 2022 el empleo público creció más de diez veces más rápido que el empleo privado registrado. El gasto público se disparó entre 2007 y 2022 en más de 16 puntos del PIB.

Segundo, introducir una fiscalidad confiscatoria. Ante el aumento masivo del gasto público, los gobiernos se dedicaron a aumentar los impuestos de manera indiscriminada, especialmente los indirectos, hasta el punto de que una PYME que cumpla con todos sus requisitos tributarios llega a pagar más del 100% de sus ingresos. La enorme cantidad de tasas e impuestos incluidos en todo tipo de bienes y servicios se añade a otro impuesto extractivo, el cepo cambiario, que expropia los dólares generados por exportadores y los convierte a pesos a un tipo de cambio infame que llega a absorber más del 50% del valor real de la moneda. La aberración del cepo cambiario ha hecho que un país exportador y rico termine por arruinar su industria exportadora y se quede sin reservas. En Argentina hay más de 10 tipos de cambio incluyendo el último “dólar soja” que suponen, todos, un expolio al que tiene moneda extranjera que expropia el Estado a tipos de cambio artificiales y falsos. Entre el impuesto inflacionarioimpuestos directos e indirectos, el salario y ahorros de un ciudadano argentino se desvanece cada año.

Tercero, expropiar y burocratizar. El socialismo del siglo XXI se dedicó a expropiar y nacionalizar activos que luego deja más ineficientes, peor gestionados, más caros y, en algunos casos, en ruina. El método siempre ha sido el mismo: expropiar, llenar la empresa de contratados a dedo y destruir la gestión de manera política.

Cuarto, imprimir moneda sin control para financiar el aumento de gasto público en moneda local. El socialismo del siglo XXI promete muchas subvenciones en una moneda que no vale nada y cada vez vale menos imprimiendo sin control. El aumento de la base monetaria en los últimos 10 años es de más del 1.870% e incluyendo los Leliq supera el 4.000%. El peso ha perdido más del 98% de su valor contra el dólar en los últimos años y es, cada año, líder en destrucción de poder adquisitivo con lo que Kirchner denominó “política monetaria inclusiva”: 18 millones de pobres y una moneda fallida.

Quinto, dejarle una bomba cambiaria al que venga detrás. Cuando Cristina Fernández de Kirchner deja el poder y asume Mauricio Macri, la deuda remunerada en el Banco Central de Argentina –Leliq, Lebac etc.– superaba los 22.000 millones de dólares equivalentes. Una bomba de relojería que supone mucha mayor emisión monetaria en el futuro y mucha más inflación. Así, el control de la inflación del que venga detrás es casi imposible de manera gradual. Ese error se llevó por delante a Macri a pesar de sus intentos de reorientar el agujero cambiario que, desde entonces solo ha aumentado. 

Sexto, hacer inmensamente ricos a los líderes políticos a costa de todos los argentinos. El socialismo del siglo XXI no solo empobrece a todos y crea clientes rehenes dependientes de un Estado en ruinas que paga subvenciones en una moneda fallida, es que además hace inmensamente ricos a los líderes que empobrecen a todos. La fortuna que han amasado esos líderes “sociales” que extraen los dólares y ahorros de los argentinos es difícil de encontrar en países desarrollados.

Para terminar estimados lectores, lo alucinante es que los “progres” ahora se rasguen las vestiduras con la posible victoria de Javier Milei  y se callaran ante este expolio sin precedentes.

Muchas gracias y hasta la próxima.

 

miércoles, 6 de septiembre de 2023

BRICS ¿una amenaza para Estados Unidos?

 

La cumbre de los llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) se ha cerrado con la invitación a unirse al grupo extendida a Emiratos, Egipto, Irán, Arabia Saudí, Argentina y Etiopía.

Con la cumbre se han generado una gran cantidad de titulares sobre el impacto de este grupo extendido de naciones, incluyendo especulaciones sobre el fin del dólar como moneda de reserva y que se perciba este grupo de naciones como una amenaza para Estados Unidos y hasta el Fondo Monetario Internacional. 

Conviene aclarar varias cosas: 

Muchos analistas políticos se creen que China presta, invierte o apoya a cambio de nada. China es una gran potencia económica, pero no tiene interés en ser moneda de reserva global.

China y Rusia tienen controles de capitales. No se puede ser moneda de reserva global sin libertad de movimiento de capital. Hacen falta más requisitos que unas sólidas reservas de oro para tener una moneda fiduciaria estable. Es esencial garantizar la libertad económica, la seguridad inversora y jurídica y el libre movimiento de capitales, además de tener un sistema financiero abierto, transparente y diversificado. China y Rusia son prestamistas mucho más exigentes y rigurosos de lo que piensan muchos políticos.

Otro problema para crear una moneda de los BRICS es que, como es lógico, ni China ni Rusia tienen la más mínima intención de perder su moneda nacional para diluirla junto a un grupo de emisores que no han tenido un historial particularmente positivo a la hora de controlar sus desequilibrios monetarios. En los últimos diez años, las monedas de los países BRICS se han depreciado masivamente contra el dólar por sus excesos monetarios además de por su falta de demanda global. El peso argentino ha caído un 98%, la libra de Egipto un 78%, la rupia india un 35%, el birr etíope un 68%, el real brasileño un 55%. 

Unir monedas débiles no crea una moneda fuerte:

No podemos olvidar que el desempeño del rublo ruso (-68% contra el dólar) en la última década también ha sido pobre a pesar de tener un banco central relativamente prudente. 

La mejor moneda contra el dólar en los últimos 10 años de todos los BRICS es el yuan chino, con una depreciación del 14%.

Para que una moneda fiduciaria sea estable se necesita que el emisor defienda la moneda como reserva de valor, método de pago generalmente aceptado y unidad de medida. Se necesita libertad de capitales e instituciones independientes que den seguridad jurídica a inversores domésticos e internacionales. Tener una potencia militar no garantiza una moneda aceptada como reserva de valor.

China, además, no tiene el más mínimo interés en asumir todos los retos que requiere ser moneda de reserva global, y que empiezan por tener un sistema financiero y monetario con un elevado nivel de independencia del poder político. Muchos analistas ignoran, por obsesión ideológica, que lo que ha hecho a la Reserva Federal un éxito como banco central del mundo es que no es de control total y gestión pública. No vamos a decir que es completamente independiente, pero es todo lo independiente que un banco central de una moneda fiduciaria puede ser.

Unir países con gobiernos que defienden monetizar el gasto público sin control y aumentar masivamente los desequilibrios monetarios no puede crear una moneda estable.

Al final, la pregunta que se van a hacer los ciudadanos de los países BRICS es la misma que llevan formulando desde hace décadas: ¿En qué moneda quieres tener tus ahorros y salario?

China, sin embargo, puede aumentar su control sobre todos estos países manteniendo una política monetaria rigurosa y austeridad fiscal. Es el gran prestamista, pero no es la Alemania del euro dispuesta a absorber los excesos de los demás a cambio de un proyecto común. China va a acrecentar su control sobre los países del grupo, pero no va a poner en peligro la estabilidad y seguridad de su gigante población para que vengan otros y hundan la moneda. El gobierno de China ve cómo el euro pierde el rigor monetario y sabe que ese riesgo no lo puede asumir con algunos de estos nuevos socios. Ahora, prestarles y aumentar sus opciones de crecimiento interno además de acceder a materias primas abundantes y baratas, no lo duden.

China es la gran ganadora de la cumbre BRICS. Sabe que la mayoría de sus socios van a continuar disparando sus desequilibrios y le permitirá fortalecer su posición de liderazgo, pero… ¿regalarles una moneda que puedan usar para disparar desequilibrios inflacionistas? No lo creo.

El final del dólar, si llega, no va a venir por competencia de otra moneda fiduciaria, ya que la tentación de los gobiernos de destruir el poder adquisitivo de la moneda emitida es demasiado fuerte. Probablemente venga por monedas independientes. 

Muchas gracias y hasta la próxima.


domingo, 27 de agosto de 2023

ARGENTINA, debería dolarizar.

 

En las recientes primarias argentinas, Javier Milei recibió una votación superior a las de los otros candidatos y, por ende, podría ser el próximo presidente. Entre sus propuestas de gobierno, la principal es DOLARIZAR LA ECONOMÍA; es decir, reemplazar el peso argentino por el dólar.

En un país que sufre una inflación del 113% no nos debe sorprender el apoyo popular del que goza Javier Milei. Detrás de esa cifra está un problema crónico que los políticos siempre han alentado con la maquinita del banco central: el gasto público descontrolado. Esto ha llevado a recurrentes crisis de deuda y a ‘defaults’.

La creciente dependencia en el sector público –más del 60% de la población recibe transferencias directas estatales– solo ha empeorado el desempeño económico. El ingreso per cápita está por debajo de lo que era hace 15 años y más del 40% de la población vive en la pobreza.

La única manera de restringir la voracidad de los políticos a la hora de gastar lo que no es suyo, y así proteger el poder adquisitivo de los argentinos, es a través de la dolarización. Es la camisa de fuerza que el sistema político argentino evidentemente necesita, pues imposibilitaría la imprenta de dinero para financiar la irresponsabilidad de los gobernantes.

Los beneficios de la dolarización son varios. Bajaría la inflación, tal y como nos muestra la experiencia de los tres países dolarizados latinoamericanos. En las últimas dos décadas, EcuadorEl Salvador y Panamá han experimentado las tasas más bajas de inflación en la región. Entre otras ventajas, la dolarización eliminaría el riesgo cambiario que tanto ha hecho para espantar capital del país y reduciría la tasa de interés que ahora se encuentra en 118%.

Pese a los beneficios, algunos critican la idea de adoptar el dólar como moneda oficial. Dicen que no habría suficientes dólares para hacer la reforma, que socavaría la soberanía y que eliminaría la habilidad de tratar con shocks externos a través de una política monetaria propia.

No son argumentos fuertes. Argentina ya está dolarizada, pero no de una forma oficial. Se calcula que los argentinos tienen más de US$260.000 millones fuera del sistema –en los colchones, en bancos extranjeros y demás–. Esa cifra es más que suficiente para dolarizar, una reforma que en sí pondría esos dólares a la luz del día. Cuando Ecuador anunció que dolarizaría en el 2000, los depósitos bancarios en dólares se incrementaron inmediatamente.

Por eso también es risible que la dolarización implica una pérdida de soberanía. Los argentinos ya han escogido el dólar precisamente porque, como ciudadanos, no han tenido soberanía sobre sus bolsillos.

¿Qué del peligro de no tener herramientas estatales apropiadas en caso de una crisis externa?

Eso no ha sido un problema mayor para los países dolarizados, y menos en el caso de Panamá, país dolarizado por más de 100 años y cuyo sistema financiero está altamente integrado a nivel internacional. La verdad es que el riesgo de shocks internos –creados por la irresponsabilidad de los políticos y los bancos centrales– es infinitamente más alto que el riesgo de shocks externos, sobre todo en el caso argentino.

La enorme deuda que ha emitido el banco central argentino, y que parece impagable, es un problema serio que requiere una solución técnica al dolarizar. Pero esa deuda es problemática con o sin dolarización y felizmente los economistas Emilio Ocampo y Nicolás Cachanosky proponen un plan creíble para enfrentarla. Según ellos, solo con la dolarización se puede empezar a resolver el problema.

La dolarización no resolverá todos los problemas argentinos. Estos requieren de otras reformas. Pero como bien observa Ocampo, el ahora asesor de Milei en este tema, si no se establece la estabilidad monetaria de manera creíble, será prácticamente imposible realizar otras reformas.

Muchas gracias y hasta la próxima.


martes, 4 de julio de 2023

RELACIONES CON CHINA: “mejor prevenir que remediar”

 

China se constituyó en las últimas décadas como el principal motor de crecimiento de la economía global, uno de los principales actores en el comercio y las inversiones. Mientras que en 2001 concentraba el 4% del flujo comercial (importaciones + exportaciones), en 2022 explicó el 14,5%.
La creciente relevancia en los mercados internacionales, las disputas abiertas con Estados Unidos y la paulatina construcción de intereses en diversas regiones derivó en un set de herramientas financieras tendientes a ganar influencia en el tablero geopolítico, asegurar la consistencia de los flujos comerciales y conseguir una mayor difusión del  -renminbi- (nombre oficial de la moneda emitida por el Banco Popular de China -BPC-) como moneda de intercambio. El Yuan es el nombre de la unidad de esa moneda.
A través de un instrumento como el swap, el Banco Central de China ha construido una red global con casi 40 bancos centrales extranjeros desde 2008. Las características de sus múltiples operaciones es que resaltan por su opacidad -son generalmente confidenciales- y tienen una relativa elevada tasa de interés con relación a otras fuentes -organismos multilaterales, mercado financiero-.
En este marco se insertó la búsqueda del Gobierno Argentino por ampliar la activación del swap de monedas con China.

Entonces…

¿Cómo es la relación bilateral con Argentina?  ¿en qué consiste el swap de monedas? ¿cómo impacta en las reservas? ¿cuáles son los costos y riesgos asociados? ¿qué implicancias tendrá?

Relación comercial y financiera con China:

El saldo comercial con China es crecientemente deficitario. Desde 2008 se encuentra en un firme terreno negativo y trepó a USD 9.600 M durante 2022, el más elevado en toda la historia.
Es nuestro segundo destino de exportación, detrás de Brasil. Además, desde 2020 es el principal origen de nuestras importaciones.
Debido a este mayor acercamiento, nuestro flujo comercial (importaciones + exportaciones) se encuentra cada vez más concentrado en un único destino: en tanto en el 2000 representó sólo 4%, en la actualidad China ya explica el 15% de nuestro intercambio de bienes.

¿En qué consiste el swap?

Constituye un intercambio de monedas entre bancos centrales. El BCRA registra los yuanes en su activo (aumenta las reservas) y en su pasivo (no son propios). Es por esto que suelen restarse para calcular las “reservas netas”. No obstante, los "renminbis" no son de libre disponibilidad. Su uso requiere previamente de una “activación” que debe acordarse con el BPC. En este sentido, si el BCRA utiliza los yuanes (o los canjea por dólares), al término del contrato -generalmente al año- debe devolverlos, abonando un interés. Es público que el último pago al FMI en forma parcial se realizó con Yuanes.
La utilización del monto negociado impacta en ambos lados de la hoja de balance del BCRA: cae tanto el activo vía menores reservas (pago de importaciones) y el pasivo vía menor Base Monetaria (se absorben pesos que venden los importadores a cambio de yuanes), disminuyendo como consecuencia tanto las reservas brutas como las netas.
La dificultad para realizar un monitoreo pormenorizado, desde mi punto de vista lo más grave, de su utilización radica en que no existen datos públicos con los detalles de estas operaciones producto de la confidencialidad de los acuerdos. No obstante, todo indica, según trascendidos, que las aprobaciones de SIRAs cuyas importaciones se realicen en yuanes cobraron un carácter más fluido desde la negociación del nuevo acuerdo.

Breve cronología del swap con China


¿Cuáles son los costos y riesgos asociados?

Las consecuencias de los diferentes usos y aplicaciones del swap son las relativamente elevadas y desconocidas tasas de interés que deben abonarse a posteriori.

Como contrapartida, y si bien la información no es de índole pública, existen dos riesgos asociados.

Riesgo de tasaLa activación implica endeudarse a una tasa con un componente variable Shibor, lo que implica estar sujeto a subidas repentinas por decisiones del BPC. De todos modos, la buena noticia es que viene retrocediendo y ya acumula una caída 0,3 p.p. en 2023, ubicándose en la zona de 2,5% anual.

Riesgo cambiarioComo cualquier endeudamiento en moneda extranjera, eventuales apreciaciones en la divisa en cuya deuda se incurre implica un peso mayor de los compromisos asumidos.

¿Qué implicancias tendrá?

Teniendo en cuenta que las importaciones realizadas por Argentina desde China cayeron durante el primer cuatrimestre un 27% i.a., la oportunidad para el país asiático se presenta como un win-win (ganar ganar): revitaliza el comercio bilateral, abona a un objetivo más general en la difusión del yuan y gana influencia en la región.

Desde el punto de vista de Argentina, la activación del swap le permite al Gobierno obtener aire en la compleja coyuntura de escasez de divisas que se encuentra transitando: la activación le permite al BCRA otorgar yuanes a importadores que antes no estaban disponibles, “liberando” divisas para otros fines.

En segundo lugar, las compras externas de origen chino explican el 20% de nuestras importaciones. Por lo que la utilización del yuan permitiría aliviar las restricciones a las importaciones en un volumen para nada despreciable y afectar de forma positiva a la actividad.

Quedará para otra oportunidad analizar los polémicos planes en  infraestructura de China en la Argentina que han generado debates y controversias a lo largo de los últimos meses.

Asimismo, el gigante asiático también ha estado involucrado en intercambios tecnológicos y de investigación científica con Argentina en bases de investigación, por ejemplo, como la Estación de Espacio Lejano en Bajada del Agrio, Neuquén, o la construcción de bases en la Antártida.

Para terminar estimados lectores, existen dos líneas de pensamiento respecto de China. El imperio de las mentiras donde el totalitarismo se irá fortaleciendo y consolidando con el tiempo. Y una segunda tesis contraria en la que se escribe que los islotes de libertad parcial, han conducido a una riqueza de algunos nunca vista en ese país generarán nuevas exigencias de más libertad hasta derrumbar y finiquitar la larga historia totalitaria. 

Lo dicho en nada debe afectar el comercio libre, de lo que se trata es de evitar que el totalitarismo agresivo haga pie en países libres. Relaciones con China: “mejor prevenir que remediar”

Muchas gracias y hasta la próxima.